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A Mí También Me Despidieron

A mí también me despidieron

Un relato que te ayudará a afrontarlo

Contar con la fortuna de que te despidan, no es algo que todo el mundo ha vivido, es un momento lleno de sensaciones, emociones, preguntas y experiencias que sólo una persona con grandes herramientas logra aprovechar como un tesoro y el resto como un evento indeseado.

Hace unos meses, tuve la oportunidad de vivir la experiencia de que me despidieran de una empresa en la que viví grandes experiencias, obtuve reconocimientos, conocí a personas inigualables, llenas de talento y sabiduría, viví y sobre todo aprendí los pinos esenciales para mi carrera profesional.

Que la organización decidiera suprimir mis servicios (que es la idea que venden) era una decisión que con mucho tiempo de antelación conocía, mi experiencia en el sector, mi conocimiento sobre el comportamiento humano y la sistemática con la que opera la organización, permitieron que mucho tiempo antes de que esto sucediera, pudiera iniciar mi preparación tanto económica como psicológica, pues sabía que no iba a ser un proceso fácil; a pesar de las anteriores preparaciones, aquel día fue nombrado como uno de los peores días de mi vida, eso decía, pero hoy considero que fue uno de los mejores, porque he crecido y aprendido mucho más de lo que esperaba de mí, ese era el sacudón que mi vida merecía.

Antes de aquel día, tuve la fortuna de trabajar con un equipo con el que aprendí cosas diferentes a lo que mi formación académica me permitiría dominar con mayor propiedad, la experiencia en estos meses fue totalmente alentadora, conocer a un líder que motiva, desarrolla y confía, era una sensación que había perdido como anhelar llegar a mi sitio de trabajo, entonces comprendí que lo que pasaba no era mi culpa sino que efectivamente ya no encajaba allí, no estaba en el sitio adecuado. Pero mi pensamiento era limitante, solo era feliz cuando marcaba la hora para salir, lamentablemente la noción de felicidad y de disfrutar de estar en aquel lugar se fue perdiendo con el pasar de los hechos, a pesar de que conocía esto, seguía aferrada a mi empleo en el que no crecía ni aprendía.

La hora se acercaba, no dejaba de mirar el reloj esperando que fueran las 5 de la tarde y poder verificar la validez de mi hipótesis y conocer por fin si eso me iba a permitir contar con la oportunidad de comprar el apartamento de mis sueños, de casarme en el tiempo planeado y de poder seguir ganando dinero para cumplir aquellos sueños. La hora llegó, lo más esperado se convirtió en realidad, obviando que había estado preparándome para este hecho por varios meses, en el momento sentí calma, cordura, agradecimiento, pero minutos después sentí un vacío, un choque de emociones y pensamientos negativos sobre mi futuro; aquella noche me desvelé, pensaba y me reprochaba mil veces, ¿porqué no jugué el juego que me exigían?, ¿porqué no dejé que ellos ganaran la partida?, ¿Era tan mala persona para que no valoraran lo que había hecho y entregado en ese tiempo?, ¿Había dejado de perder mi esencia por esto?, pero por más que quisiera respuestas no las iba a obtener en ese momento y comprendí que quien no ha vivido esto, no sabe qué se siente.

La culpa es algo que podemos evitar cuando estamos realmente preparados, yo creía que lo que estaba haciendo era la preparación adecuada, pero no; la preparación es estar un paso adelante ante esta situación, sacar el mayor provecho de quién soy, conocerme y saber para qué estoy lista, todo esto no lo conocí hasta que llegué al mundo de marca personal.

Muchos creemos que es lo peor que nos puede pasar, por el tema económico, que jamás vas a encontrar algo igual, que tu ego profesional está siendo atropellado, pero te quiero contar que todo está en tus manos, es necesario prepararse y conocerse para una situación como ésta y no percibir que es un camino con precipicio al final, así como lo veía yo, sin caminos alternos y con mi gran pregunta ¿Ahora qué voy a hacer?

Con el pasar del tiempo había llegado el momento del duelo, sentía más y más tristeza, me sentía peor que estar allá y debía enfrentarme a mis más grandes miedos, asimilar una situación que debía dejar en el pasado, continuar para aprender de ella, aprender de mí, el trampolín para reconocerme, saber cuál era mi diferencial y el impacto que puedo generar desde mi esencia como persona y profesional.

En ese proceso, decidí perdonar a quienes me hicieron daño y también debía pedirme perdón por lo que hice, pensaba y omitía de mi experiencia en ese lugar, esto fue lo que me permitió entender las oportunidades de cambio para mejorar y llevarle a las personas que están viviendo esto, que lo vivieron o que piensan que les puede llegar a pasar, que te despidan es la oportunidad que tienes para sacar el mejor provecho de ti, es un proceso en que confirmas que tú eres el único responsable de tu vida, de tus actos y de tu futuro, que lo mejor está por venir si tú afrontas la situación con lo mejor de tu esencia y te preparas.

No es algo por lo que debamos sentir pena, angustia y demás, es algo de lo que debes sentirte orgulloso, tus comportamientos y la consecuencia de ellos te están demostrando que estás listo para vivir desafíos diferentes, demuéstrate a ti mismo que esto es así y no te quedes esperando que el miedo y la inseguridad se apropien de tu vida. Es un camino de valientes y la experiencia, no es para cualquiera.


Escrito por Laura Toro / Consultora en gestión humana

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